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Mérida Yucatán

ppdsep2014

 

El PPD en México

 

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Experiencias Exitosas
del PPD en México

 

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MEX/SGP/OP4/Y2/RAF/2009/10

Manejo de Riesgos

A

 

partir del destructivo paso del huracán Isidoro (septiembre 2002) por Yucatán, la oficina del Programa de Pequeñas Donaciones a ONG del FMAM, decidió gestionar fondos para una convocatoria adicional de emergencias, así como para crear un proyecto de fortalecimiento de las capacidades locales para reducir la vulnerabilidad antes futuros desastres (huracanes, pero también marejadas, desbordamiento de ríos, incendios, accidentes masivos, epidemias, etc.). La convocatoria fue particularmente exitosa por su nutrida y rápida respuesta; se recibieron cerca de 70 solicitudes de financiamiento, de las cuales se financió poco más de la mitad.

 

Por su parte, el proyecto de Atención a Contingencias inició su operación a partir febrero del 2003 en 5 micro regiones de la Península de Yucatán. El proyecto permitió formar a 15 capacitadores locales y realizar 15 planes comunitarios de emergencia (3 por cada micro región). Aunque el PPD-ONG en muchas más comunidades y micro regiones, hemos considerado este primer proyecto como una experiencia piloto, que después podría ampliarse al resto de la zona de influencia del programa.

 

Por su parte, el proyecto de Atención a Contingencias inició su operación a partir febrero del 2003 en 5 micro regiones de la Península de Yucatán. El proyecto permitió formar a 15 capacitadores locales y realizar 15 planes comunitarios de emergencia (3 por cada micro región). Aunque el PPD-ONG en muchas más comunidades y micro regiones, hemos considerado este primer proyecto como una experiencia piloto, que después podría ampliarse al resto de la zona de influencia del programa.

 

En el ámbito amplio de la gestión del riesgo, el actual proyecto se ha centrado en lo que llamamos “preparación y reacción” (planes de emergencia ante la posibilidad de futuras amenazas, basadas en un Atlas de Riesgos para la Península), dejando para un segundo momento el trabajo en el área complementaria de “prevención y mitigación de riesgos” (modificación en los patrones de desarrollo para reducir la vulnerabilidad sociocultural y económica).

 

Más recientemente, durante la consulta realizada con motivo de esta adecuación, las organizaciones plantearon un buen número de propuestas para profundizar las medidas tomadas por el programa con motivo del reciente huracán.

Relevancia

 

Los expertos han encontrado una fuerte correlación entre el cambio climático y el incremento en la incidencia de tormentas tropicales y huracanes. Estos dos temas cruzan fuertemente los intereses del PPD. Si sumáramos los daños causados solo por inundaciones (asociadas a marejadas, desbordamientos de ríos y tormentas), huracanes (Opal-Roxana e Isidoro) e incendios (en QR en 1990-91, y en Yucatán en el 2003), los daños a los proyectos financiados por el PPD en la Península, y a los sistemas a los que pertenecen, igualaría casi a la inversión realizada. Solo en el pasado huracán Isidoro el 70% de los proyectos PPD fueron afectados parcial o totalmente. El interés de las comunidades donde actual el programa en manejar adecuadamente los riesgos que enfrentan ha crecido desde la presencia del último huracán.

El sistema de Naciones Unidas cuenta con una Unidad Especial de Atención de Desastres y Recuperación, dentro del PNUD, que actua localmente buscando reducir los riesgos y daños en caso de desastres. La coordinación nacional y el comité nacional del PPD determinaron actuar a fondo como programa después del paso del Isidoro, primero con una convocatoria para proyectos de emergencia, y después con el proyecto de atención a contingencias en 5 micro regiones de la península de Yucatán.

El área de manejo de riesgos se está conviritiendo en una prioridad para muchas agencias gubernamentales, multilaterales y privadas de financiamiento, las cuales están generando líneas de actividades y mecanismos especiales para atenderla.

Vías para alcanzarlo

 

De acuerdo a las propuestas de los distintos actores consultados y a la revisión de materiales publicados por agencias internacionales, existen tres grandes áreas de acción:

  • Fondos emergentes para desastres: Cuando se presentan contingencias, además de afectar los proyectos ya en curso, se generan una gran cantidad de nuevas necesidades, muchas de ellas de carácter urgente. Los donantes en general se están proponiendo contar con mecanismos ágiles, definidos con anticipacipación, para responder en dichos momentos. En general estos mecanismos incluyen reglas, formularios, y otros requisitos simplificados y claros, para poder solicitar y ejercer rápidamente fondos en casos de desastres. También se está buscando el trabajo de sinergia a dos niveles: con otras fuentes financieras que apoyen en esa emergencia, y por otro lado, con otros actores institucionales, sociales y civiles que estén en el campo operando acciones de atención inmediata y reconstrucción. Estos fondos deben dirigir su atención a temas o focos prioritarios, para lo cual toman generalmente en cuenta las evaluaciones rápidas de daños y necesidades (diagnóticos participativos) que sus socios locales están haciendo. El ejercicio efectivo de estos fondos requieren una serie de capacidades en los grupos beneficiarios y otros aliados locales, que deben trabajarse con anticipación; este aspecto se trata en el siguiente apartado.
  • Tener una línea permanente de fortalecimiento para la preparación y reacción ante de contingencias. Al mismo tiempo que el fondo para emergencias, la tendencia global de las fuentes financieras es hacia el incremento de capacidades locales para reaccionar organizada y sistemáticamente en el momento del desastre. En esta línea se acostumbra trabajar de la mano con los sistemas oficiales de preparación y reacción (protección civil en México), para complementar su efectividad, además de crear entre los grupos y comunidades financiadas las capacidades y herramientas que requieran para esta reacción. Este tipo de trabajo redunda en productos tales como planes de emergencias, comités locales, equipos expertos en evaluación de daños y manejo de suministros, etc. Un insumo básico para esta línea de trabajo es el Atlas de Riesgos, que identifica y define cada uno de los riesgos que hay en la Península de Yucatán y Tabasco, evitando así centrarnos en los más escandalosos (e.g.  hucaranes).
  • Incluir en todas las líneas de financiamiento un área de prevención y mitigación de vulnerabilidad: El desastre surge de la confluencia de un evento natural o social (p.e., huracán), y la gran vulnerabilidad de los sistemas socioambientales en donde el evento ocurre. Por lo tanto, la reducción de la vulnerabilidad en los propios proyectos financiados y el sistema local al que pertenecen, redundará en la protección de las inversiones y la reducción de los daños humanos, ambientales y materiales que un evento pueda causar. Este tipo de trabajo redunda en productos tales como proyectos de inversión modificados, estándares de calidad que reduzcan la vulnerabildiad en infraestructura, expertos locales en temas específicos (agricultura, vivienda, etc.), entre otros.

Propuestas desde el PPD

Fondos de Emergencias:

 

El presupuesto del PPD es anual, y difícilmente se podría contar todos los años con una línea de financiamiento abierta para la eventualidad de un desastre. Sin embargo, se podría establecer una serie de criterios y normas para la solicitud ágil de los fondos proporcionales a las necesidades que se generen en una situación de desastre. Estos criterios deben incluir:
Conocer mejor los criterios del BCPR del PNUD y del área de financiamiento del GEF especializada en desastres, para poder adecuar nuestros mecanismos.
Definición de posibles desastres (agregar aquí el Atlas de Riesgos de la Península, en construcción), y de la magnitud que justifique la apertura de un fondo especial (un daño mayor al 25% de los proyectos financiados y/o del sistema al que pertenecen), incluyendo la proporcionalidad al tamaño del programa en el país, así como al tamaño del daño.
Contar con un mecanismo ágil para comunicarse con PNUD en la ciudad de México y con PPD en Nueva York en caso de desastres, para informar y tener respuesta inmediata.
Tener claridad cuantitativa y cualitativa de la demanda, según un análisis de daños y evaluación de necesidades sistemático (EDAN, trabajado en el punto 9.9.4.2.). Con este estudio se puede conocer a los 5 días del desastre.
Establecimiento de fondos de emergencias por área temática o por micro región o por gran ecosistema (de acuerdo a los sujetos sociales que estén organizados en cada caso), con la concurrencia de fondos de varias fuentes financieras.
Establecimiento de un fondo global en el GEF ligado al PPD para utilizarse en caso de desastres.
Definición clara de los grupos y zonas financiables por dicho fondo, lo cual depende de la amplitud de los daños, de la aprobación de la contraparte gubernamental, así como de la existencia de contrapartes sociales y civiles o GATOB que permitan una rápida difusión y respuesta de grupos con necesidades. En otras palabras, la cobertura del fondo de emergencia podría ir desde solamente los proyectos financiados que fueron dañados, hasta la participación amplia de nuevos grupos fuera de las comunidades ahora financiadas.
Mecanismos de ejercicio y comprobación de recursos especiales para desastres: Aunque la convocatoria sea redactada ad casum, se podría ya contar con formularios simplicados para estos fondos, así como reducir los requisitos aplicables en cualquier otra convocatoria. Por ejemplo: flexibilidad de la comprobación en compras de productos e insumos de emergencia (sobretodo cuando vienen de otros grupos sociales), flexibilidad en la adecuación de los estatutos jurídicos no gefables, etc.
Búsqueda de sinergias con otras fuentes financieras, siempre y cuando sean complementarias y ágiles (p.e., no con el FONDEN).
Búsqueda y detección de “socios” locales que conozcan bien las necesidades, distingan la calidad de participación de los grupos locales, ayuden a evitar conflictos internos, realicen las evaluaciones de daños (EDAN), ayuden al manejo y reparto de ayudas de emergencia, generen procesos de planeación participativa para la reconstrucción, etc. Estos socios podrían ser: las Unidades Micro regionales de Atención a Contingencias (UMAC), las ONGs con liderazgo micro regional, las redes espontáneas de voluntarios, etc.

 

Preparación y reacción ante emergencias:

 

Desde el huracán Isidoro a la fecha, el PNUD, a propuesta del PPD, ha promovido el proyecto de Atención a Contingencias en la Península de Yucatán, cuya primera fase está termanando en noviembre del 2003. La propuesta para la segunda fase está negociándose. Este proyecto busca fortalecer las capacidades del PPD para responder organizadamente ante futuras contingencias. La estrategia del PPD en este aspecto podría ser:
Seguir formando nuevas UMAC y fortalecer las ya existentes, incrementando su radio de influencia en las micro regiones. Estas UMACs requieren del reconocimiento del sistema de Protección Civil y del equipo mínimo necesario para su funcionamiento (computadoras, radio, teléfono, etc.).
Contar con currículas, materiales y programas de capacitación, tanto de formadores como de promotores locales.
Incrementar el número de promotores locales y comités de emergencia comunitarios capacitados, que serían los encargados de organizar a la comunidad en casos de desastres. Estos comités requieren del reconocimiento del sistema de Protección Civil y del equipo mínimo necesario para su funcionamiento (mochilas, linternas, cuadernos, manuales, etc.).
Garantizar que existan planes de emergencia en todas las comunidades donde hay proyectos PPD (y acualizar los que ya existen), avanzando gradualmente a lo largo de 5 años. En el primer año tendremos ya 15 planes de emergencia terminados.
Garantizar todos que los proyectos, especialmente aquellos que cuenten con infraestructura, tenguna un plan de emergencias, y que los grupos tengan conciencia de los principales riesgos que enfrentan (desde la formulación de su proyecto).
Asegurarnos que existan en las micro regiones donde opera el PPD, brigadas preparadas para realizar las evaluaciones de daños (EDAN) en casos de emergencias.
Contar con un centro o nodo de información que coordine a todos las UMAC, y eventualmente las brigadas de EDAN, y reunan la información.
Reducción de la vulnerabilidad:
El PPD está impulsando la conservación y el desarrollo sustentable a niveles comunitario, micro regional y de gran ecosistema. La reducción de vulnerabilidad implica desde cambios en prácticas locales y actitudes a nivel comunitario e institucional, hasta modificaciones en los planes de desarrollo sustentable y en las especificaciones de la inversión en equipo e infraestructura.
En el caso de los proyectos y las líneas temáticas de financiamiento, el criterio de reducción de vulnerabilidad debe desglosarse en indicadores específicos para cada actividades. Por ejemplo, una acuacultura poco vulnerable ante desastres, etc. Para esto se requiere la capacitación y asesoría de expertos, así como la investigación y desarrollo de técnologías y prácticas en los propios grupos financiados (innovación, intercambio, etc.). El proyecto actualmente en gestión con PNUD incluye una parte de los gastos de capacitación y organización para la reducción de vulnerabilidad en las micro regiones donde opera el PPD, pero requiere de una contraparte financiera (fondos PPD-FMAM, privados o gubernamentales) y una clara anuencia política del gobierno mexicano (federal y estatal).



 

De cómo observarlo en los proyectos:

Fondos de emergencia (Indicadores):

  • Se pudo acceder a los fondos con oportunidad.
    Lo ejercimos cumpliendo las reglas y mecanismos preestablecidos.
    Logramos sinergias con otras financiadoras.
    Se detectaron y nos apoyamos en organizaciones y aliados locales.
    Se logró mitigar las necesidades de emergencia y reconstrucción para las cuales fue solicitado el fondo.

 

Preparación y reacción ante emergencias (Indicadores):

 

  • Las UMACs están cumpliendo con su función.
    Tanto UMACs como comités comunitarios han sido reconocidos por el sistema de Protección Civil.
    Los promotores locales son suficientes y tienen las habilidades para promover este enfoque entre las organizaciones financiadas.
    Las comunidades y grupos donde opera el PPD cuentan con un plan de emergencia.
    La afectación de los proyectos y comunidades en casos de desastres se reduce, y se incrementa su capacidad de recuperación.

 

Reducción de la vulnerabilidad (Indicadores):

 

  • Los planes de desarrollo de las comunidades, los municipios (¿?), y las micro regiones integran criterios para reducción de vulnerabilidad.
    Cada línea temática de financiamiento cuenta con indicadores y recomendaciones de tecnologías y prácticas, que reduzcan su vulnerabilidad.
    Se cuenta con expertos locales por línea de financiamiento y/o micro región en el tema de reducción de vulnerabilidad.

 

Mecanismos de financiamiento:

 

Proyecto complementario PNUD (concurrente). PMRPNUD (Programa de Manejo de Riesgos Sitio Oficial)weblink
Inclusión de fondos en cada proyecto PPD (según el caso) de fondos para manejo de riesgos.
Proyectos PPD especiales para promover el manejo de riesgos y disminuir la vulnerabilidad, por ecosistema en que participamos.
Donaciones gubernamentales paralelas.
Donaciones privadas paralelas y concurrentes.

 

CBM MEXICO CONABIO CONANP UNEP PNUD Mexico Banco Mundial FMAM Small Grants Programe

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