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Página 1 de 4  El 10% de las proteínas animales de la alimentación humana y el 1.3% de su alimentación global provienen de los mares. La creciente demanda de alimentos para satisfacer las necesidades alimenticias de una población cercana a los seis mil millones de habitantes, requiere de alternativas de cultivo tanto terrestres como acuícolas.
El 10% de las proteínas animales de la alimentación humana y el 1.3% de su alimentación global provienen de los mares. La creciente demanda de alimentos para satisfacer las necesidades alimenticias de una población cercana a los seis mil millones de habitantes, requiere de alternativas de cultivo tanto terrestres como acuícolas. La captura oceánica tradicional se ha estabilizado desde hace algunos años en un monto cercano a los 84 millones de toneladas dejando atrás un período de casi cien años, durante el cual se incremento 77%. Sin embargo, las reservas pesqueras sugieren un límite de 100 millones de toneladas para los recursos de la pesca tradicional. Este escaso margen de 15 millones de toneladas se mantiene tanto por la elevación del costo de los energéticos, que antes de 1974 representaba el 10 % del precio del pescado y ahora el 35 %; como por el descenso de la productividad por embarcación. En el caso de México la captura anual se incremento de 1.26 millones de toneladas en 1994, a 1.57 el 24.65% en 1997, para después descender y estabilizarse en valores cercanos a 1.4 millones de toneladas. Sin embargo la productividad por embarcación ha decrecido de 19.88 toneladas en 1996 a 13.19 en el año 2000. En la Península de Yucatán el decrecimiento de la productividad pesquera es aun más severo que a nivel nacional: Campeche descendió de 21 a 7.71 toneladas por embarcación de 1994 al 2000. Quintana Roo de 8.79 a 3.71 y Yucatán de 20.37 a 6.65, en el mismo período.  Este descenso se origina en la trasformación de la pesca artesanal de subsistencia en pesca comercial, tanto de ribera como de mediana altura, basando las pesquerías en esquemas ajenos a la diversidad de especies propias de los mares tropicales y sin tener en cuenta la dependencia de la captura respecto de la salud de los sistemas lagunares costeros de la Península. Su resultante social ha sido una masa de pescadores cuyos rendimientos son cada día más bajos y cuya dependencia económica respecto de los grandes intermediarios y del Estado, amenaza con transformarlos en un grupo social análogo a los campesinos henequeneros. Frente a la perspectiva mundial de estabilidad e incluso de decaimiento de las pesquerías, tanto por sus límites biológicos como económicos, la producción, crecimiento y comercialización de organismos acuáticos, animales o vegetales, de aguas dulces, salobres o saladas se muestra como la alternativa para evitar la sobre explotación de los cardúmenes y disminuir los costos de producción. Los sistemas intensivos de cultivo acuícola están orientados a obtener la mayor ganancia en el menor tiempo posible. Por ello, además de su alto costo social crean nuevos y complejos problemas ambientales. Como ha ocurrido con la agricultura y la pesca intensivas, la creciente demanda mundial de productos acuícolas, ha inducido el desarrollo de tecnologías y sistemas de producción que incrementan de manera acelerada la escala e intensidad de operación, hasta sobrepasar la capacidad de carga del ambiente que los sustenta. La granjas acuícolas intensivas han empobrecido y erosionado suelos, reducido el inventario genético, causado transfaunación y son grandes los fracasos en las cosechas.
La pesca intensiva ha sobre explotado los cardúmenes provocando el decaimiento de varias pesquerías de gran importancia por el número de personas que de ellas se abastecen, e incluso han producido el deterioro de ecosistemas marinos enteros. Ahora, la acuacultura intensiva va en la misma dirección.  Algas, moluscos, peces y crustáceos han sido los grupos típicos de uso acuícola, sin embargo por el interés comercial o conservacionista se ha iniciado el uso acuícola de reptiles acuáticos y anfibios. En el año 2000, según datos del World Resources Institute, la producción acuícola mundial alcanzó más de 35 millones de toneladas, el triple de 1984, correspondiendo al 44.5% de la producción pesquera.
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